Mira que la vida es extraña; y perdóname el lugar común con el que inicio. Veintitantos años (veintidemasiados a veces, veintipocos otras) han transcurrido y, como Inmaculada, sentada frente al ventanal en el departamento de su hermano, siento que la vida aún no empieza. Y, lo sé -en serio, lo sé-, me equivoco; porque vida [...]